19.10.07

El museo de la Sociedade Galega de Historia Natural
Artículo de CARLOS BREZMES COMESAÑA


En el año 1775, un caballero llamado Pedro Franco Dávila tenía sobre su mesa de trabajo en Madrid unos planos. Se trataba de la adaptación del palacio de Goyeneche, en la calle de Alcalá, como Gabinete de Historia Natural. Todo respondía al mandato del Rey Carlos III de establecer un museo para mostrar las producciones de la naturaleza, y que éstas sirviesen para el beneficio y la instrucción pública de la nación.
En 1776, el museo se abrió al público. Lo que más destacaba, dentro de sus colecciones de Biología, eran las de mariposas y aves, y dentro de Geología, sus colecciones de minerales. Parte de ellas eran propiedad del propio Don Pedro, pero muchos naturalistas colaboraron cediendo sus colecciones al nuevo museo. Más tarde, el Museo de Historia Natural se trasladó al edificio que ocupa hoy el Museo del prado y en la actualidad se encuentra instalado en el inmueble del paseo de la Castellana.
Ferrol y Madrid son ciudades muy diferentes, pero hoy, en el siglo XXI, hay un sentimiento que las une y enlaza con aquellos ilustrados madrileños del XVIII: la posibilidad de tener un Museo de Historia Natural en un lugar digno. La salida de la ciudad de las colecciones de la Sociedade Galega de Historia Natural iría en contra del espíritu de la Ilustración, en una ciudad precisamente como Ferrol, y para respetar este estilo ilustrado de forma completa y con cordura, su emplazamiento debe de ser la antigua Casa del Coronel del Cuartel Sánchez Aguilera.

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